Si es la primera vez que escuchas sobre masa madre o agua de kéfir, aquí te lo explicamos de forma simple. Son fermentos vivos que elaboramos con tiempo, cuidado y paciencia.

Es una masa viva de harina de trigo seleccionada y agua en la que crecen, de forma natural, levaduras silvestres y microorganismos propios del proceso. Ellos hacen que el pan «leve» (suba) sin necesidad de levadura industrial. Es la manera en que se ha hecho el pan durante miles de años: con fermentación prolongada, sabor real y una miga más ligera.

Es una bebida naturalmente burbujeante que nace de los nódulos de kéfir (pequeños cultivos vivos, parecidos a cristalitos). Se fermentan en agua con un poco de azúcar —que los microorganismos consumen— y luego se saboriza con frutas o especias. No lleva lácteos: es una bebida viva y refrescante, con microorganismos propios del proceso de fermentación.

Cada hogaza reposa durante horas para que los fermentos naturales desarrollen su carácter: corteza crujiente, miga aireada y un sabor con matices imposibles de apurar.
Solo harina de trigo seleccionada, agua y sal. Sin aditivos, sin atajos — pan honesto como el de siempre.
Cada botella atraviesa dos fermentaciones para desarrollar su sabor de manera natural.
Durante las primeras 48 horas, los tíbicos transforman parte del azúcar y producen una bebida fermentada, ligera y refrescante. Luego, una segunda fermentación incorpora sabores naturales y genera una gasificación suave, sin necesidad de añadir gas artificial.
Agua, tíbicos, azúcar y frutas o ingredientes naturales. Sin conservantes, sin colorantes y sin atajos.